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Por su naturaleza, la CCIS conoce profundamente las complejidades y problemáticas de las dinámicas internacionales, e incluso puede considerarse como una realidad pionera –en lo referente al espíritu de acción y las soluciones a su vez propuestas a las empresas para enfrentarse al cambio – de la nueva economía global. La reciente ampliación de la UE, la difusión general de los efectos de la globalización y el fuerte empuje de las empresas hacia los nuevos procesos de internacionalización, a menudo se han definido como los nuevos “desafíos”, auténticas oportunidades de desarrollo para los operadores europeos, que ayudan a potenciar y enriquecer las recíprocas alianzas, para actuar con cada vez mayor coordinación y hablar – hacia el exterior – un mismo idioma caracterizado por la alta competitividad de los productos y servicios ofrecidos. Las metas hacia las que orientarse son muchas y todas ellas importantes: la CCIS tiene que incentivar los intercambios comerciales e industriales de alta calidad en España e Italia, y al mismo tiempo contribuir a que el crecimiento dimensional de nuestras empresas esté al nivel de su expansión geográfica y el descubrimiento de nuevos sectores, consecuencia y reacción del encuentro entre distintos orígenes, que puedan ampliar sus beneficios y expectativas. Podemos pensar en innovadores instrumentos legales y financieros para el intercambio comercial, en el futuro del turismo y los transportes, en felices “contaminaciones” productivas y en posibles partnership en el campo de la investigación con iniciativa privada. Las actividades de la CCIS en estos decenios han permitido estrechar importantes contactos y acuerdos con las principales instituciones y autoridades de ambos países, empezando por la colaboración ya consolidada con la Cámara de Comercio de Madrid o la instauración del Premio Tiepolo en 1996. En todos estos años la Cámara ha crecido y se ha consolidad gracias a la aportación de las experiencias profesionales y a los muchos éxitos de todos aquellos Socios españoles e italianos que nos han precedido. Gracias al ejemplo de estos “pioneros” de la internacionalización, la Cámara ha aprendido a ser una Asociación dinámica, capaz de renovarse constantemente, adaptándose a los tiempos y los cambios para estar preparada en todo momento para ofrecer a sus socios asistencia y servicios de acuerdo con los tiempos y expectativas. Por lo tanto, en esta dinámica fase de constantes cambios, la CCIS quiere ser un “motor” de desarrollo, un “recurso” apreciado y necesario para nuestros socios y una importante “guía” en el estudio y realización de los procesos que llevan a la internacionalización de las empresas. España e Italia están progresando en el desafío de una sana deslocalización, de una búsqueda de nuevos mercados e inversiones en el extranjero, y la CCIS quiere confirmar su histórica vocación que la ha convertido en un útil y válido instrumento de colaboración ya sea para la Italia que invierte en España, como para las Instituciones y empresas españolas interesadas en la complementariedad e interacción entre estos dos grandes países mediterráneos. Marco Pizzi |
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